Ayer volvía de Zaragoza en coche, y venía escuchando el programa de Julia Otero en Onda Cero. Los tres tertulianos que la acompañaban eran el vicepresidente del Parlamento Europeo Alejo Vidal-Cuadras, la periodista especializada en temas jurídicos Elisa Beni, y el comentarista mediático Juan Adriansens. Algunas cuestiones de las que se plantearon en la tertulia (puedes escucharla íntegra aquí), que marcan el discurso habitual de los defensores de la barbarie del estado israelí, me resultan absolutamente despreciables.

Guerra, dictadura y terrorismo
Israel está en guerra con sus vecinos. Hamás es una organización terrorista y somete a la población de Gaza a una dictadura. Estos tres argumentos, repetidos en la tertulia , parecen justificar por si mismos cualquier acción del estado de Israel. Convendría recordar que en las elecciones parlamentarias celebradas en Palestina en enero de 2006, con un 77% de participación (las últimas citas electorales en Israel arrojan índices de participación de alrededor del 60%), Hamás obtuvo mayoría absoluta. Convendría recordar, igualmente, que el estado de Israel incumple cotidianamente toda la legalidad internacional, lo que no la convierte en un estado democrático modélico. Pero, por encima de cualquier otra consideración, es necesario insistir que el hecho de “estar en guerra” no lo justifica todo.
Los “otros” son peores
“A Turquía se le permite hace con el pueblo kurdo lo que quiere” afirmaba Juan Adriansens durante la tertulia. Efectivamente, en eso estoy de acuerdo con el señor Adriansens. El estado turco viola gravemente los derechos del pueblo kurdo. ¿Es esa justificación para que el estado israelí viole gravemente los derechos del pueblo palestino?
Dado que en España existe un grupo terrorista, al señor Adriansens y sus compañeros y compañeras de tertulia ¿les parecería apropiado que el estado español asesinara selectivamente a dirigentes de este grupo terrorista? ¿Les parecería apropiado someter a un bloqueo completo al territorio del País Vasco desabasteciéndolo de alimentos y medicinas?
En un momento de la tertulia, el vicepresidente del Parlamento Europeo, Vidal-Quadras realiza la siguiente afirmación: “Un comando, que es una máquina de matar, que ve que se le acerca un tío con una barra de hierro y otro le tira una botella incendiaria pues lo que hace es disparar. Eso son cosas obvias”. Suponiendo que la situación que plantea fuera cierta, ¿le parecería obvio al señor Vidal-Quadras que en cualquier manifestación en España en la que los manifestantes portaran barras de hierro y utilizaran cócteles molotov los grupos antidisturbios abrieran fuego?
¿Ayuda humanitaria?
El último elemento del discurso es el de descalificar a la flotilla dudando de sus intenciones humanitarias. Así, Juan Adriansens afirma en la tertulia que “han ido a fortalecer y a auxiliar a una organización terrorista”, y que “a mi la buena voluntad o las buenas intenciones de esta flotilla me las paso por determinado sitio, me parece que son absolutamente culpables en su intención”. Incluso la propia Julia Otero afirma en un momento de la entrevista “de los tres activistas, se les llama así vale, a mi me da un poco de risa (…)”.
Justifican la falta de intenciones humanitarias de la flotilla argumentando que si esa fuera la voluntad, hubieran aceptado el ofrecimiento israelí de introducir la ayuda humanitaria por el corredor humanitario abierto por el gobierno israelí. Tal vez, no hayan leído los repetidos comunicados de organizaciones humanitarias, incluso del Relator de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados, Richard Folk, denunciando que los convoys humanitarios de Naciones Unidas son bombardeados por el ejército israelí.
En este documento (obtenido aquí) puedes ver el perfil de algunas de las personas que viajaban en la flotilla. Doce parlamentarios europeos (de Alemania, Noruega, Suecia, Bulgaria e Irlanda), una premio Nobel de la Paz, incluso un judío que permaneció encerrado en el campo nazi de Auschwitz.
Para argumentar las “malas intenciones” de los “activistas”, en un momento de la tertulia se produce la siguiente conversación entre Julia Otero (JO) y Juan Adriansens (JA):
JO: De los tres activistas, se les llama así vale, a mi me da un poco de risa, (…) una de ellas ha firmado el acta de deportación, pero los otros dos no, no quieren volver.
JA: ¿Qué quiere, quedarse a vivir en Gaza?
JO: Supongo que no lo soportaría, la que menos lo soportaría sería Laura Arau, como mujer, pero de entrada ella ha firmado para volver. Entonces, es curioso, porque el padre de uno de ellos ha pedido una reunión urgente con Moratinos. Vamos a ver, tu hijo se ha ido allí, puede firmar un papel y volver a casa. El hijo decide libremente que no quiere, y su padre pide una reunión urgente con Moratinos.
La primera cuestión es que esas tres personas han sido secuestradas, de forma ilegal, por el ejército israelí en aguas internacionales, por lo que no tendrían que firmar nada para ser puestos en libertad. La segunda cuestión, reconocida incluso por el gobierno de Israel, es que durante el primer día sólo se ofreció firmar el acta de deportación voluntaria a las mujeres, y no a los hombres por la saturación burocrática, por lo que los comentarios de esta pareja sólo pueden ser fruto de la mala información, y de la mala intención. Ningún comentario sobre el comentario machista de la periodista cuando afirma que “la que menos lo soportaría sería Laura Arau, como mujer”.
Pero sin duda, una de las afirmaciones de Juan Adriansens es definitiva: “Yo he vivido en esa parte del mundo y la moralidad hay que olvidarla”. Pareciera que hay quien perdió definitivamente la moralidad, dependiendo no dónde viven ellos, sino donde viven las víctimas de violaciones flagrantes de derechos humanos.